Pensamiento cuatridimensional nuestra intuición

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Todas mis consultas tratan de ayudar a las personas en su despertar espiritual, a que conozcan la verdad y su verdad. A que descubran quien sin y para que estamos aquí.

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Pensamiento cuatridimensional nuestra intuición

Pensamiento cuatridimensional nuestra intuición. El pensamiento cuatridimensional. MUCHAS personas, entre las que me incluyo, han observado acontecimientos antes de que sucedan; es decir, antes de que sucedan en este mundo tridimensional.

Dado que los seres humanos pueden observar los acontecimientos antes de que sucedan en el mundo tridimensional del espacio, la vida en la Tierra debe proceder de acuerdo con un plan. Y ese plan debe existir en otra dimensión y moverse lentamente a través de nuestro espacio. Si los acontecimientos que sucedieron no estaban en este mundo cuando fueron observados, entonces la conclusión lógica es que tuvieron que estar fuera de este mundo.

Pensamiento cuatridimensional nuestra intuición

Y lo que se ve allí antes de que ocurra aquí debe estar «predeterminado» desde el punto de vista de la persona que ha despertado en el mundo tridimensional. Así que cabe preguntarse: «¿Somos capaces de cambiar nuestro futuro?». Mi objetivo al ofrecer consultas, es enseñar las posibilidades inherentes al hombre, mostrar que el hombre puede cambiar su futuro; pero, cambiado en consecuencia, vuelve a formar un curso determinado a partir del punto de intervención, un futuro que está en armonía con el cambio.
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cuarta dimensión espiritual

La característica más notable del futuro del hombre es su flexibilidad. Está predeterminado más bien por sus actitudes, y menos por sus acciones. La piedra angular sobre la que se basan todas las cosas es la imagen que el hombre tiene de sí mismo. Actúa como lo hace, y tiene las experiencias que tiene, porque su imagen de sí mismo es como es, y no hay otra razón.

Nuestra intuición

Pensamiento cuatridimensional nuestra intuición. Si tuviera una imagen diferente de sí mismo, actuaría de forma distinta. Un cambio en la imagen de sí mismo cambia automáticamente su futuro: y un cambio en cualquier momento en su secuencia de experiencias futuras conduce recíprocamente a un cambio en su imagen de sí mismo.

Las suposiciones del hombre, que considera insignificantes, producen efectos considerables; por lo tanto, debería revisar su evaluación de las suposiciones y reconocer su poder creativo. Todos los cambios se producen en la conciencia. El futuro, aunque esté planeado de antemano hasta el más mínimo detalle, tiene diferentes resultados. En cualquier momento de nuestra vida, nos enfrentamos a la elección de seleccionar entre los distintos futuros.

Hay dos perspectivas reales del mundo que todos poseen: un enfoque natural y un enfoque espiritual.

Los antiguos maestros llamaban a uno «la mente carnal» y al otro «la mente de Cristo». Podemos distinguirlas en la conciencia normal de la vigilia, que está controlada por los sentidos, y la imaginación controlada, que está controlada por el deseo. Reconocemos estos dos diferentes centros de pensamiento en la siguiente declaración: «Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son una locura; y tampoco las puede entender, porque tienen que discernirse espiritualmente».

La mirada natural limita la realidad al momento presente. Para la mirada natural, el pasado y el futuro son puramente ficticios. La mirada espiritual, en cambio, ve el contenido del tiempo. Ve los acontecimientos tan claramente y por separado como los objetos en el espacio. Para la mirada espiritual, el pasado y el futuro son un todo presente. Lo que es mental y subjetivo para el hombre natural es tangible y objetivo para el hombre espiritual.

Pensamiento cuatridimensional es el que llega desde nuestra intuición

El hábito de ver solo lo que nos permiten nuestros sentidos nos hace completamente ciegos a lo que podríamos ver de otra manera. Para cultivar la capacidad de ver lo invisible, a menudo debemos liberar conscientemente nuestra mente de la evidencia de los sentidos y centrar nuestra atención en un estado invisible, sintiendo y percibiendo mentalmente ese estado hasta que adquiera la claridad de la realidad.

Sinceramente, los pensamientos concentrados dirigidos en una determinada dirección excluyen otras percepciones y las hacen desaparecer. Basta con concentrarse en el estado deseado para verlo. El hábito de retirar nuestra atención del ámbito de la percepción y dirigirla a lo invisible desarrolla nuestra perspectiva espiritual y nos permite ir más allá del mundo de los sentidos y ver lo que es invisible. «Porque lo invisible de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo». Es importante matizar, que los mundos, galaxias, y otras piezas del universo, no son todas creadas por la fuente directamente, sino indirectamente. Esto lo explico en mis consultas.

Pensamiento cuatridimensional es nuestra parte espiritual

Esta visión es completamente independiente de la capacidad natural. Consagra esta visión y la aviva. Sin que eso ocurra, estas instrucciones son inútiles, pues «las cosas que son del Espíritu (…) tienen que discernirse espiritualmente». Un poco de práctica nos convencerá de que, mediante una imaginación controlada, podemos remodelar nuestro futuro para armonizarlo con nuestro deseo. Los deseos son el resorte principal de la acción.

No podríamos mover un solo dedo si no tuviéramos primero el deseo de moverlo. No importa lo que hagamos, siempre seguimos el deseo que domina nuestra mente en ese momento. Cuando rompemos un hábito, nuestro deseo de romperlo es mayor que nuestro deseo de mantenerlo.

Los deseos que nos impulsan a actuar son los que nos llaman la atención. Un deseo no es más que la toma de conciencia de un deseo o una necesidad para hacer nuestra vida más agradable. Los deseos siempre tienen un beneficio personal en mente, cuanto mayor sea el beneficio esperado, más intenso será el deseo.

El deseo es un sentido de nuestra parte espiritual

Pensamiento cuatridimensional nuestra intuición. No existe un deseo absolutamente desinteresado. Cuando no hay nada que ganar, no hay deseo y, por tanto, no hay acción. El hombre espiritual habla al hombre natural a través del lenguaje de los deseos. La clave para avanzar en la vida y cumplir los sueños reside en la voluntad de obedecer su voz. La obediencia incondicional a su voz significa una aceptación inmediata del deseo cumplido. Desear un estado es tenerlo.

Como dijo Pascal: «No me buscarías si no me hubieras encontrado ya». Al aceptar el sentimiento del deseo ya cumplido, y luego vivir y actuar desde esa convicción, el hombre cambia su futuro en armonía con su aceptación. Las suposiciones despiertan aquello que afirman. Una vez que el hombre acepta el sentido del deseo ya cumplido, su ser cuatridimensional encuentra los caminos para la consecución de ese fin revelando los procedimientos para su realización.

La experiencia del fin santifica los medios

No conozco ninguna definición más clara de los medios por los que realizamos nuestros deseos que la de experimentar en la imaginación. Lo que experimentaríamos en la carne si ya hubiéramos alcanzado nuestro fin. La experiencia del fin santifica los medios. Con su mayor perspectiva, el yo cuatridimensional construye entonces los medios necesarios para realizar el fin aceptado. A la persona indisciplinada le resulta difícil aceptar una condición que es negada por los sentidos.

He aquí una técnica que facilita el encuentro con los acontecimientos antes de que sucedan: «llamar a lo que no es para que sea». Los seres humanos tienen la costumbre de devaluar la importancia de las cosas sencillas; esta sencilla fórmula para cambiar el futuro fue descubierta tras años de búsqueda y experimentación.

  1. El primer paso para cambiar el futuro es el deseo, es decir, definir tu objetivo, saber exactamente lo que quieres.
  2. Segundo: diseña un evento que creas que sucederá después de que tu deseo se cumpla – Un evento que implique que tu deseo se cumpla – Un acto de autoafirmación.
  3. Tercero: túmbate tranquilamente y entra en un estado similar al del sueño – túmbate en la cama o relájate en una silla, e imagina que tienes sueño; entonces, con los ojos cerrados, y tu atención centrada en la acción que pretendes experimentar – en tu imaginación – siéntete mentalmente dentro de la acción planeada – todo el tiempo imaginando que realmente estás realizando la acción en el aquí y ahora.

La acción planeada debe ser la que sigue al cumplimiento del deseo

Debes participar siempre en la acción en lugar de quedarte en el fondo mirándola. Debes sentir que realmente estás realizando la acción, para que la percepción imaginativa te parezca real. Es importante recordar siempre que la acción planeada debe ser la que sigue al cumplimiento del deseo; y debes sentir tu camino hacia la acción hasta que tenga toda la vivacidad y nitidez de la realidad. Por ejemplo: supongamos que deseas un ascenso en la oficina.

Ser felicitado sería un acontecimiento que experimentarías después de que se concediera el deseo. Una vez que hayas elegido esta acción como la que deseas experimentar en la imaginación, túmbate tranquilamente y entra en un estado similar al del sueño -un estado de adormecimiento-. Pero en el que sigas siendo capaz de controlar la dirección de tus pensamientos -un estado en el que estés alerta sin esfuerzo-.

El futuro es un hecho presente en un mundo dimensionalmente más grande

Pensamiento cuatridimensional nuestra intuición. Ahora imagina que un amigo está de pie frente a ti. Coloca tu mano imaginaria en la suya. Siéntala firme y real y luego pasa a la conversación imaginativa con él, en armonía con la acción. No te visualices como un punto lejano en el espacio y en el tiempo donde luego te felicitarán.

Por el contrario, haz que el lugar sea el aquí, y el algún día el ahora. El futuro es un hecho presente en un mundo dimensionalmente más grande; y, curiosamente, el ahora en un mundo dimensionalmente más grande es equivalente al aquí en el espacio tridimensional de la vida cotidiana. La diferencia entre sentirse en la acción, aquí y ahora, y visualizarse en la acción, como si estuviera en una pantalla de cine, es la diferencia entre el éxito y el fracaso. La diferencia queda clara si ahora te visualizas subiendo una escalera.

Luego, con los ojos cerrados, imagina que hay una escalera justo delante de ti y siente que subes por ella. El deseo, la inmovilidad física rayana en el sueño, y la acción imaginaria en la que domina el sentido del yo, aquí y ahora, no sólo son factores importantes para cambiar el futuro, sino condiciones esenciales para proyectar continuamente el yo espiritual.

Nuestro enfoque dimensional es mucho más grande cuando dormimos

Cuando el cuerpo físico está inmovilizado, y estamos obsesionados con la idea de hacer algo -imaginándonos que lo hacemos aquí y ahora, y manteniendo emocionalmente esa acción imaginada hasta que nos quedamos dormidos-, entonces despertamos del cuerpo físico para encontrarnos en un mundo dimensionalmente más grande, donde tenemos un enfoque dimensionalmente más grande, haciendo realmente lo que deseábamos e imaginábamos que estábamos haciendo en la carne.

Tanto si nos despertamos allí como si no, en realidad estamos realizando la acción en el mundo de la cuarta dimensión, y la volveremos a realizar en el futuro, aquí en el mundo de la tercera dimensión. La experiencia me ha enseñado a limitar el acto imaginario, a comprimir la idea reduciendo nuestro objeto de meditación a un solo acto, y a repasarlo una y otra vez hasta alcanzar la sensación de realidad.

La somnolencia facilita el cambio porque favorece la atención sin esfuerzo

Pensamiento cuatridimensional nuestra intuición. De lo contrario, la atención vaga por una cadena de asociaciones y nos presenta una multitud de imágenes asociadas. En pocos segundos estas nos alejan cientos de kilómetros de nuestro destino en el punto del espacio, y años del punto del tiempo. Si decidimos subir un determinado tramo de escaleras, porque eso es lo que seguiría a la realización de nuestro deseo, debemos limitar la acción a ese tramo de escaleras.

Si nuestra atención se desvía, debemos devolverla a su tarea de subir la escalera, hasta que la acción imaginaria tenga toda la firmeza y nitidez de la realidad. La idea debe mantenerse en el campo imaginativo sin ningún esfuerzo perceptible por nuestra parte. Debemos infundir en la mente, con un esfuerzo mínimo, el sentimiento del deseo ya cumplido.

La somnolencia facilita el cambio porque favorece la atención sin esfuerzo, pero no debe hacer que nos durmamos porque entonces ya no somos capaces de controlar los movimientos de nuestra atención. Se trata de un grado moderado de somnolencia en el que todavía somos capaces de dirigir nuestros pensamientos.

La forma más eficaz de encarnar un deseo es aceptar que el deseo ya se ha cumplido

La forma más eficaz de encarnar un deseo es aceptar que el deseo ya se ha cumplido y, a continuación, en un estado relajado y somnoliento, repetir una frase que implique que mi deseo se ha cumplido, como una canción de cuna. Por ejemplo, «Gracias», como si le agradeciéramos a un poder superior que lo haya hecho por nosotros.

Sin embargo, si deseamos una proyección consciente a un mundo dimensionalmente superior, entonces debemos mantener la acción hasta que nos quedemos dormidos. Experimenta en la imaginación, con toda la nitidez de la realidad, lo que experimentarías en la carne si ya hubieras alcanzado tu objetivo; y con el tiempo lo encontrarás en la carne como lo encontraste en tu imaginación.

Alimenta la mente con premisas, con afirmaciones que se suponen verdaderas, pues las suposiciones, aunque no son reales para los sentidos, siempre que se las medite hasta que tengan el sentido de la realidad, se endurecen hasta convertirse en hechos. Para una suposición, todos los caminos que apoyan su realización son buenos. Influye en la conducta de cada uno, inspirando los movimientos, las acciones y las palabras que conducen a su realización.

Para cambiar las circunstancias en este mundo tridimensional primero debemos cambiarlas en las cuatro dimensiones

Para entender cómo el hombre configura su futuro en armonía con sus supuestos, necesitamos saber qué entendemos por un mundo dimensionalmente mayor, porque es un mundo dimensionalmente mayor al que acudimos para cambiar nuestro futuro. Observar un acontecimiento antes de que ocurra implica que el acontecimiento, desde el punto de vista de la persona del mundo de tercera dimensión, está predeterminado.

Por lo tanto, para cambiar las circunstancias en este mundo tridimensional, primero debemos cambiarlas en las cuatro dimensiones del espacio. El hombre no sabe exactamente lo que significa un mundo dimensionalmente más grande, y dudaría de la existencia de un yo dimensionalmente más grande.

Pensamiento cuatridimensional nuestra intuición Una dimensión no es una línea

Pensamiento cuatridimensional nuestra intuición. Está muy familiarizado con las tres dimensiones de la longitud, la anchura y la altura, y piensa que si hubiera una cuarta dimensión, debería ser tan obvia para él como las dimensiones de la longitud, la anchura y la altura. Una dimensión no es una línea; es cualquier método por el que se puede medir una cosa, y es totalmente diferente de todos los demás métodos.

Así, para medir un sólido en cuatro dimensiones, lo medimos en todas las direcciones excepto en la de la longitud, la anchura, y la altura. ¿Existe algún otro método para medir un objeto que no sea el de la longitud, la anchura y la altura? El tiempo mide mi vida sin utilizar las tres dimensiones de longitud, anchura y altura. No existe un objeto instantáneo. Se puede medir su aparición y desaparición. Existe durante un periodo de tiempo definido.

El tiempo es definitivamente una cuarta forma de medir un objeto

Podemos medir su duración sin utilizar las dimensiones de longitud, anchura, y altura. El tiempo es definitivamente una cuarta forma de medir un objeto. Cuantas más dimensiones tenga un objeto, más sustancial y real será. Una línea recta, que se encuentra enteramente en una dimensión, adquiere forma, masa y sustancia por la adición de dimensiones.

¿Qué nueva cualidad aportaría el tiempo, la cuarta dimensión, muy superior a los sólidos, como los sólidos a las superficies, como las superficies a las líneas? El tiempo es un medio para el cambio en la experiencia, porque todo cambio requiere tiempo. La nueva cualidad es la confiabilidad. Si dividimos un sólido por la mitad, su sección transversal se convierte en una superficie; si dividimos una superficie por la mitad, obtenemos una línea; y si dividimos una línea por la mitad, obtenemos un punto.

¿Qué significa para nosotros este mundo tridimensional?

Así pues, un punto es la sección transversal de una línea, que a su vez es la sección transversal de una superficie, la superficie a su vez es la sección transversal de un sólido, y el sólido, como consecuencia lógica, es la sección transversal de un objeto cuatridimensional. No podemos evitar la conclusión de que todos los objetos tridimensionales son una sección transversal de un cuerpo cuatridimensional.

Es decir, cuando te conozco, me encuentro con una sección transversal de la versión cuatridimensional de ti, el yo cuatridimensional, que no se ve. Para ver el yo cuatridimensional, necesito ver cada sección transversal o momento de tu vida, desde el nacimiento hasta la muerte, cada momento coexistente. Mi enfoque debe abarcar toda la gama de impresiones que has experimentado en la Tierra, así como las que puedas encontrar.

Debo verlas no en el orden en que las experimentaste, sino como un todo presente. Dado que el cambio es la característica de la cuarta dimensión, debería verla en un estado fluido, como un todo vivo y animado. Si tenemos todo esto claro en nuestra mente,

¿Qué significa para nosotros en este mundo tridimensional? Significa que si podemos movernos a lo largo de la línea de tiempo, podemos ver nuestro futuro y cambiarlo como queramos.

Pensamiento cuatridimensional nuestra intuición. Este mundo que nos parece tan real es una sombra de la que podemos salir y superar en cualquier momento. Es una abstracción de un mundo más esencial y dimensionalmente mayor, y así hasta el infinito. El Absoluto no es alcanzable por ningún medio o análisis, por muchas dimensiones que añadamos al mundo. El hombre puede probar la existencia de un mundo dimensionalmente más grande simplemente al centrar su atención en un estado invisible, e imaginar que lo siente y lo ve.

Si permanece intensamente en este estado, su entorno actual desaparecerá y despertará a un mundo dimensionalmente mayor, un mundo en el que los objetos de su contemplación se ven como una realidad objetiva. Intuyo que si abstrajera sus pensamientos de este mundo dimensionalmente más grande, y se retirara aún más en su mente, volvería a provocar una externalización del tiempo.

Vivimos en un universo continuo

Descubriría que cada vez que se retira a su mente y provoca una externalización del tiempo, el espacio se vuelve dimensionalmente más grande. Llegaría a la conclusión de que tanto el tiempo como el espacio son continuos, y que el drama de la vida es la escalada de bloques multidimensionales de tiempo. Un día los científicos explicarán por qué hay un universo continuo. Pero lo más importante es cómo lo utilizamos en la práctica para cambiar nuestro futuro.

Consulta sobre Pensamiento cuatridimensional nuestra intuición

Para cambiar el futuro, lo único que tenemos que hacer es tratar con dos mundos de secuencia infinita: el mundo que conocemos a través de nuestros órganos físicos, y el mundo que percibimos independientemente de nuestros órganos físicos.

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tiempo

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